Como os estaba contando llegó mi marido sin nuestra hija. Le pregunté que pasaba y no era capaz ni de mediar palabra, vi la tristeza y el miedo en sus ojos. Llegó la pediatra y me dijo que mi hija tenía las plaquetas muy bajas que la iban a trasladar a Madrid al Hospital de la Paz. Sentí un miedo atroz, un dolor en el pecho, una sensación de culpa de pensar que podía haberle hecho daño yo o mi cuerpo. Mi marido se fue con ella a Madrid y yo me quedé en el hospital de Plasencia. Imagínense la sensación de impotencia que sentía de no poderme ir con ellos de dejarlos solos ante esta dura situación. Aquella noche fue la más larga de mi vida, que pasaban las horas y no se hacía de día para que me trasladarán a Madrid con ellos. A todo esto se le sumaba el estar en una habitación con otra mamá que si tenía a su bebé, que si podía abrazarlo y estar juntos; tengo que darles las gracias a Marion e Isra y por supuesto a su pequeño Samael por hacerme la noche más amena y por preocuparse por mi y por como estábamos, que a día de hoy siguen escribiéndome para ver como nos vamos encontrando,gracias.Llegó la hora de irme a Madrid y por supuesto mi prima me acompaño en el viaje, más que mi prima es mi hermana porque siempre está ahí para mi y siempre me cuida,gracias también.
Llegué y yo solo quería saber como estaba mi hija, verla de nuevo porque solo la tuve unos minutos.
Me bajaron desde mi habitación a donde estaba, ese Box 307-2 jamás de me olvidará como era aquella incubadora, cada uno de sus detalles;parecias una astronauta en su nave eso decía tu padre.
Por hoy ya está bien, espero que mi historia os esté gustando y os ayude a avanzar.
Miles de besos mi Leire
No hay comentarios:
Publicar un comentario